Tu frialdad agiganta mi deseo,cierro los ojos para no mirarte
y cuando más procuro el esquivarte
más en mis ansias férvidas te veo.
Sobre la huella de tus pies rastreo,
sin que logre ni lástima inspirarte,
y en esta lucha de sufrir y amarte
alzaré tu desdén como un trofeo.
Sé que jamás te arrullaré a mi lado,
pues un rival, cual rey afortunado,
tu juventud a conquistar se lanza.
Y acrece en tanto mi febril porfía,
que es pequeño el amor si en algo fía:
sólo es grande el amor sin esperanza.
Autor: Eugenio de Castro (versión de Nicolás Bayona Posada)